Si vives en México, seguro al menos una vez has consumido capirotada. Quizá por mandato de tu madre o tu abuela, pero conoces el platillo. Este postre típico de Semana Santa tuvo sus orígenes en Europa. No se sabe a ciencia cierta si en Roma o España, porque ya existían preparaciones similares en ambos sitios, pero evolucionó en la Nueva España.
La capirotada se asocia con la Sala Cattabia un platillo romano de pan con vinagre y capas de ingredientes. En España, había un plato conocido como almondrote. Posteriormente, durante la conquista, llegó a la Nueva España y cobró un nuevo significado. Lo que antes era una preparación salada, se convirtió en un platillo dulce.
El pasado domingo 29 de marzo, terminó la Cuaresma, para dar paso a la Semana Santa con el Domingo de Ramos. Este periodo de 7 días es uno de los momentos más importantes de la Iglesia católica y como todas las religiones, existen ciertos alimentos típicos de cada ritual religioso.

Significado de la capirotada en Semana Santa
De acuerdo con Larousse Cocina, el significado religioso de la capirotada es el siguiente:
El pan: Simboliza el cuerpo de Cristo.
Miel o piloncillo: Este ingrediente derretido sobre el pan significa la dulzura de la preciosa sangre de Cristo.
Clavos: Simbolizan el material con el que fue clavado y las llagas.
Canela: Es símbolo de la Santa Cruz, donde se inmoló Jesucristo.
Queso: Este ingrediente cubre el pan sería el sudario de la Verónica y la sábana santa donde se envolvió a Cristo al bajar de la cruz.
Grajea: Aunque es un elemento moderno, algunos lo relacionan con la alegría de la resurrección esperada.
Sin embargo, más allá de la versión tradicional, existen diversas variantes, dependiendo del estado de la república mexicana, donde se prepare. Por ejemplo, en Baja California, se prepara como una especie de budín de pan, queso, jitomate, cacahuate y pasas, mientras que en la huasteca veracruzana se hace con bolillo, piloncillo y frutas secas.
Receta
Ingredientes
- 6 bolillos cortados en rebanadas
- 1 taza de cacahuate tostado
- 1 taza de nuez tostada y picada
- 1 taza de pasitas
- 250 gramos de queso fresco o panela
- Jarabe de piloncillo
- 1.5 litros de agua
- 2 conos de piloncillo (450 a 500 gramos)
- 2 rajas de canela
- 1/4 cucharadita de anís
- 3 clavos de olor
Preparación
- Unta un poco de mantequilla en las rebanadas de tus bolillos.
- Calienta el agua y disuelve el piloncillo junto con la canela, el anís y los clavos de olor.
- Pasados unos minutos, cuela el líquido resultante de todas las especias.
- Tuesta en sartén los cacahuates y las nueces. Retira una vez hayan empezado a soltar su aceite.
- Comienza a colocar las rebanadas de pan en un recipiente amplio y con fondo. Encima, vierte un poco del jarabe de piloncillo. Después, coloca una capa de cacahuate tostado, otra de nuez y otra de pasas sobre todos los panes. Finaliza con una capa de queso.
- Repite el paso anterior hasta que te termines con los ingredientes
- ¡Listo!




